Un caballo puede recibir un buen recorte, un herraje adecuado y los mejores cuidados diarios y, aun así, presentar cascos quebradizos, grietas o un crecimiento lento. En estas situaciones es habitual centrar toda la atención en el propio casco, cuando el origen del problema puede encontrarse mucho antes: en el aparato digestivo.
Cada vez conocemos mejor la estrecha relación entre la nutrición, la microbiota intestinal y la calidad del casco. Si el sistema digestivo no funciona correctamente, el caballo no aprovechará de forma óptima los nutrientes que necesita para formar una pared del casco fuerte y resistente.
En el Blog de Pavo hablaremos de cómo la salud digestiva influye en la calidad del casco, qué hábitos pueden ayudar a mantener ambos en buenas condiciones y por qué cuidar el intestino también es una forma de cuidar los pies de nuestro caballo.
¿Qué relación existe entre el intestino y el casco?
El casco está formado principalmente por queratina, una proteína que se produce de manera continua en la banda coronaria. Para fabricar esta estructura, el organismo necesita disponer de proteínas de calidad, aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales que previamente han debido digerirse y absorberse correctamente.
En otras palabras, un casco sano comienza con un aparato digestivo sano.
Si el caballo no aprovecha correctamente los nutrientes de la dieta o se altera el equilibrio de la microbiota intestinal, la formación de la capa córnea del casco puede verse comprometida. El resultado no suele aparecer de un día para otro, sino de forma progresiva, ya que el casco crece lentamente y cualquier alteración nutricional tarda meses en hacerse visible.
La microbiota intestinal: mucho más que ayudar a digerir
En el intestino grueso del caballo viven miles de millones de microorganismos que forman la microbiota intestinal.
Estos microorganismos desempeñan funciones esenciales para la salud del caballo. Entre otras, fermentan la fibra del forraje, ayudan a mantener el equilibrio del medio intestinal y participan en la producción de determinadas vitaminas del grupo B.
Cuando la microbiota permanece equilibrada, el aparato digestivo funciona de forma más eficiente y el caballo aprovecha mejor los nutrientes de la dieta.
Sin embargo, diversos factores pueden alterar este equilibrio:
- Cambios bruscos de alimentación
- Exceso de concentrados ricos en almidón
- Periodos de estrés
- Transporte frecuente
- Competiciones
- Enfermedades digestivas
- Etc.
Cuando esto ocurre, disminuye la capacidad del intestino para mantener un ambiente estable y pueden aparecer alteraciones que repercutan sobre el estado general del caballo.
El poder de las levaduras: aliadas biológicas de la salud digestiva
Al abordar la salud del intestino posterior y su impacto directo en el bienestar general del caballo, es imposible pasar por alto el papel de las levaduras. Sin embargo, en el mercado de la suplementación equina suele existir cierta confusión. Para optimizar la microbiota y la digestión, es fundamental diferenciar estratégicamente entre:
- Prebióticos: el alimento (generalmente fibra) que necesitan las bacterias buenas para sobrevivir. No son microrganismos.
- Probióticos: los microorganismos vivos (bacterias y levaduras) que benefician la salud.
- Posbióticos: Los subproductos o microorganismos inanimados que resultan del trabajo de los probióticos
Saccharomyces cerevisiae como cepa viva: probiótico activo
Cuando hablamos de Saccharomyces cerevisiae como una cepa viva y encapsulada, nos referimos a un verdadero probiótico. Su función principal no es aportar nutrientes de forma directa, sino actuar dinámicamente como un "regulador ambiental" dentro del ciego y el colon del caballo.
Al llegar activa al intestino, esta levadura viva estabiliza el pH luminal consumiendo los azúcares residuales y el ácido láctico. Esto limita drásticamente el riesgo de que el caballo sufra de acidosis cecal o del temido síndrome de intestino permeable ante dietas altas en almidón o cambios bruscos de forraje. Al mantener un ambiente de pH neutro y seguro, Saccharomyces cerevisiae estimula la proliferación y viabilidad de las bacterias celulolíticas benéficas (encargadas de degradar la fibra), potenciando la digestibilidad general de la ración diaria.
Levadura de cerveza comercial: posbiótico muy interesante
A diferencia del probiótico celular vivo, la levadura de cerveza comercial es un subproducto inactivo compuesto por células que ya no están metabólicamente vivas. Por lo tanto, no coloniza el ciego ni interactúa directamente regulando el ácido láctico en tiempo real.
No obstante, la levadura de cerveza actúa como un extraordinario alimento biológico de alta calidad para el organismo y la propia microbiota. Al metabolizarse, representa una de las fuentes naturales más ricas y biodisponibles que existen en la nutrición equina. Aporta un perfil proteico excepcional (cercano al 40-45%) colmado de aminoácidos esenciales limitantes como la lisina, la metionina y la treonina, fundamentales para proteger la barrera mucosa del intestino y asegurar la correcta síntesis de queratina en los cascos. Además, concentra de forma natural una enorme cantidad de vitaminas del complejo B (como la biotina y la colina) y minerales de traza orgánicos, los cuales nutren tanto las rutas metabólicas del caballo como la propia estabilidad celular de su ecosistema microbiano.
En resumen, mientras que el probiótico vivo de Saccharomyces cerevisiae optimiza, defiende y limpia el "terreno de juego" digestivo, la levadura de cerveza entra en acción como la materia prima perfecta para reconstruir los tejidos y asegurar que la microbiota residente reciba los cofactores nutricionales que necesita para prosperar. Ambas herramientas, utilizadas con coherencia, son la llave dorada para un sistema digestivo fuerte y un caballo metabólicamente equilibrado.
Un intestino sano favorece un casco de mejor calidad
La relación entre el intestino y el casco no significa que exista una comunicación directa entre ambos órganos, sino que la salud digestiva condiciona la disponibilidad de los nutrientes que necesita el casco para crecer correctamente.
Cuando el equilibrio intestinal se altera, el caballo puede aprovechar peor algunos nutrientes fundamentales para la formación de la queratina.
Además, determinadas alteraciones digestivas favorecen procesos inflamatorios que afectan al organismo en su conjunto y que, en los casos más graves, pueden aumentar el riesgo de problemas como la laminitis.
Por ello, cuando un caballo presenta de forma repetida cascos débiles, grietas o un crecimiento muy lento, conviene valorar no solo el manejo del casco, sino también la alimentación y la salud digestiva.
La alimentación también construye el casco
Muchas veces pensamos que el casco depende únicamente del herrador, cuando en realidad se construye cada día a partir de los nutrientes que el caballo absorbe durante la digestión.
Por eso, una alimentación equilibrada es una de las mejores inversiones para mantener unos cascos fuertes a largo plazo.

La importancia de la proteína (aminoácidos) aportada en la dieta
La queratina es una proteína (una de las más importantes del casco) y, como cualquier proteína, necesita aminoácidos para sintetizarse.
Entre los más importantes destacan:
- Lisina
- Metionina
- Treonina
Estos aminoácidos deben aportarse a través de la alimentación y absorberse en el intestino delgado para que el organismo pueda utilizarlos en la formación de la queratina del casco.
Aunque las bacterias del intestino grueso sintetizan proteína microbiana durante la fermentación de la fibra, el caballo apenas puede aprovecharla como fuente de aminoácidos. Esto se debe a que la fermentación ocurre después del intestino delgado, que es el principal lugar donde se absorben los aminoácidos de la dieta.
Por este motivo, una alimentación que aporte proteínas de alta calidad y un buen equilibrio de aminoácidos esenciales resulta fundamental para mantener un casco fuerte y favorecer la renovación continua de su estructura.
Biotina: un nutriente clave para el casco
La biotina es probablemente el nutriente más conocido cuando hablamos de salud del casco.
Participa en los procesos de formación de la queratina y contribuye al crecimiento de una capa córnea de buena calidad.
Aunque parte de la biotina puede ser sintetizada por la microbiota intestinal, esa producción puede disminuir cuando existe un desequilibrio digestivo o no cubrir completamente las necesidades de algunos caballos.
En estas situaciones puede ser interesante complementar la dieta con un aporte específico de biotina.
Zinc, cobre y otros minerales implicados en la formación del casco
El zinc y el cobre participan en numerosos procesos relacionados con la formación y el mantenimiento del casco. Ambos contribuyen a la producción y organización de los componentes que forman la capa córnea y ayudan a mantener su integridad.
Además, determinados compuestos ricos en azufre, presentes en aminoácidos como la metionina, también desempeñan un papel importante en la formación de la queratina y en la resistencia de la estructura del casco.
Además de que la dieta aporte cantidades adecuadas de estos nutrientes, también es importante que puedan digerirse y absorberse correctamente, algo que depende, en parte, del buen funcionamiento del aparato digestivo.
Los lípidos también forman parte de un casco saludable
La pared del casco no está formada únicamente por queratina. Entre las células de la capa córnea (queratinocitos) existen distintos lípidos que actúan como una especie de “cemento” natural. Estos componentes ayudan a mantener la cohesión de la estructura del casco y contribuyen a regular su contenido de humedad.
Gracias a ello, el casco conserva mejor su elasticidad y resistencia. Por el contrario, si se altera el equilibrio de estos componentes, la pared del casco puede volverse más frágil y ser más propensa a presentar grietas o deteriorarse con mayor facilidad.
¿Qué tipos de lípidos intervienen y dónde están?
El casco no es solo una estructura de proteínas (queratina); en los espacios que quedan entre las células que lo forman (los queratinocitos), existe una película física y natural compuesta por lípidos polares y ácidos grasos esenciales. Los componentes más importantes son:
- Ceramidas (esfingolípidos)
- Sulfato de colesterol
- Ácidos grasos esenciales (Omega-3 y Omega-6): nutrientes que provienen de fuentes externas (como el aceite de linaza o de avena)
La biotina también desempeña un papel clave, ya que participa en la síntesis de los ácidos grasos necesarios.
Al igual que ocurre con las proteínas, las vitaminas y los minerales, estos nutrientes también deben digerirse y absorberse correctamente. Por eso, mantener un aparato digestivo saludable no solo ayuda al caballo a aprovechar mejor los nutrientes necesarios para formar la queratina, sino también aquellos que contribuyen a mantener la integridad y el equilibrio de humedad de la capa córnea del casco.
¿Qué ocurre cuando hay demasiado almidón en la dieta?
El caballo está diseñado para consumir fibra durante gran parte del día.
Cuando recibe grandes cantidades de pienso concentrado en una sola toma, parte del almidón puede llegar sin digerir al intestino grueso.
Allí se producen cambios en la microbiota que favorecen un descenso del pH intestinal y alteran el equilibrio entre las distintas poblaciones de microorganismos.
Este desequilibrio puede perjudicar la salud digestiva y, mantenido en el tiempo, aumentar el riesgo de alteraciones que también repercutan sobre la calidad del casco.
Por eso, resulta recomendable que la base de la alimentación siga siendo un forraje de buena calidad y que los concentrados se adapten a las necesidades reales del caballo y se distribuyan en varias comidas al día.
Cómo favorecer la salud digestiva y la calidad del casco
La calidad del casco no depende de una única medida. Lo más eficaz es combinar una alimentación equilibrada con un buen manejo diario y un programa de herraje adaptado a las necesidades de cada caballo.
Estos son algunos aspectos que merece la pena revisar.
1. Asegura un aporte suficiente de fibra
El forraje debe ser la base de la alimentación del caballo. Un consumo adecuado de fibra favorece el equilibrio de la microbiota intestinal y ayuda a mantener un funcionamiento digestivo estable.
Siempre que sea posible, procura que el caballo disponga de forraje durante el mayor número de horas al día. Si come muy deprisa, las redes de heno de alimentación lenta pueden ayudar a prolongar el tiempo de ingestión.
2. Introduce los cambios de alimentación de forma gradual
Cambiar de pienso o de forraje de un día para otro aumenta el riesgo de alteraciones digestivas. La microbiota intestinal necesita tiempo para adaptarse a cualquier cambio en la dieta. Por eso, nunca es recomendable cambiar de pienso o de forraje de un día para otro.
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Lo más aconsejable es realizar una transición gradual durante al menos 7 a 10 días, aunque algunos caballos pueden necesitar más tiempo.
Durante los primeros días, la mayor parte de la ración debe seguir siendo el alimento habitual y solo se incorpora una pequeña cantidad del nuevo. Conforme pasan los días, se aumenta progresivamente la proporción del alimento nuevo y se reduce la del anterior, hasta que el caballo consume únicamente la nueva alimentación.
Como orientación, una transición podría comenzar con alrededor de un 20-25 % del alimento nuevo, aumentar aproximadamente hasta un 50 % a mitad del periodo y finalizar con un 75-80 % antes de completar el cambio. Estas proporciones pueden adaptarse según el caballo, el tipo de alimento.
3. Reparte el pienso en varias tomas
Cuando un caballo necesita un mayor aporte energético, es preferible distribuir el pienso en varias comidas a lo largo del día en lugar de sobrecargar la digestión en tomas demasiado grandes.
El motivo es sencillo. La capacidad del intestino delgado para digerir el almidón en cada comida es limitada. Si el caballo consume una cantidad excesiva de pienso de una sola vez, parte de ese almidón puede escapar de la digestión en la parte anterior del digestivo y llegar al intestino grueso.
Allí es fermentado rápidamente por determinados microorganismos, lo que favorece la producción de ácido láctico y una disminución del pH intestinal. Este cambio altera el equilibrio de la microbiota y puede afectar a la salud digestiva del caballo.
En cambio, cuando la misma cantidad diaria de pienso se reparte en dos, tres o incluso más tomas, el intestino delgado dispone de más tiempo para digerir el almidón de forma eficiente. De este modo, llega menos cantidad al intestino grueso y se contribuye a mantener un entorno digestivo más estable.
Siempre que sea posible, la mayor parte de la energía de la dieta debería proceder del forraje y, cuando sea necesario aportar pienso, conviene ajustar tanto la cantidad diaria como el tamaño de cada ración. Y si aun así las tomas son altas en almidón, habrá que cambiar de pienso o ración a una de más energía cuya base no sea el almidón.
4. Mantén unas buenas condiciones de manejo
El estado del casco no depende únicamente de la nutrición.
También conviene prestar atención a aspectos como:
- Mantener las camas limpias y secas
- Favorecer el movimiento diario
- Respetar la frecuencia de recorte o herraje recomendada por el herrador
- Evitar el uso habitual de productos agresivos que puedan alterar la barrera protectora natural del casco. Este apartado merece una explicación más amplia.
Aplicar cremas y ungüentos sobre el casco puede perjudicar
La salud, elasticidad y resistencia del pie equino dependen de mantener intacto el cemento lipídico natural. El uso de agentes cáusticos u oclusivos interrumpe esta homeostasis y empeora la calidad del tejido a largo plazo.
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Productos que se deben evitar por completo
- Grasas o aceites oclusivos sintéticos
- Breas
- Endurecedores basados en formalina
- Solventes orgánicos
¿Por qué razones técnicas y biológicas se deben evitar?
- Destrucción de la barrera protectora de agua: el casco equino cuenta de forma natural con una película física compuesta por lípidos polares (principalmente ceramidas y sulfato de colesterol) que actúan en los espacios intercelulares de los queratinocitos como un cemento hidrofóbico. Esta barrera regula con extrema precisión el intercambio y retención de la humedad interna del casco. Los compuestos químicos presentes en los solventes y aceites inadecuados disuelven estos lípidos intercelulares, eliminando este sello natural.
- Deshidratación severa y fragilidad: una vez destruida la barrera lipídica, se pierde el mecanismo biológico de retención y se acelera la evaporación de la humedad interna del pie. Esto provoca que la muralla o pared del casco pierda su flexibilidad, se reseque profundamente, se vuelva quebradiza y comience a desmoronarse mecánicamente bajo carga.
- Desnaturalización de las proteínas estructurales: sustancias agresivas como la formalina y diversos solventes orgánicos atacan directamente a las proteínas externas. Tienen la capacidad de desnaturalizar los componentes estructurales de la queratina externa, lo que debilita la firmeza estructural y la resistencia de la muralla del casco.
- Vulnerabilidad extrema ante patógenos e infecciones: al quedar el estuche córneo deshidratado, agrietado y desprovisto de su protección grasa natural, el casco pierde su capacidad de impermeabilización biológica. Esto lo deja completamente indefenso frente a la infiltración excesiva de agua del ambiente y facilita la invasión de microorganismos, hongos y bacterias patógenas presentes de forma común en el suelo o en la cama del establo.
El apoyo nutricional mediante suplementos
Una vez revisados el manejo y la alimentación, los caballos pueden beneficiarse de un apoyo nutricional específico para la salud digestiva y/o para el crecimiento del casco.
Aunque ambos productos pueden utilizarse con el objetivo de favorecer unos cascos saludables, su función es diferente y complementaria.
- Pavo GutHealth actúa sobre la salud digestiva y el equilibrio de la microbiota intestinal.
- Pavo BiotinForte aporta nutrientes directamente relacionados con la formación del casco.
La paciencia también forma parte del tratamiento nutricional
Es importante recordar que el casco crece despacio.
Aunque se corrija la alimentación o se incorpore un complemento nutricional, los cambios no son inmediatos. La nueva capa córnea se forma de manera gradual y pueden pasar varios meses hasta que los resultados sean visibles.
Por este motivo, la constancia resulta tan importante como la elección del producto adecuado.
Resumen de nutrientes, deficiencias y recomendaciones de manejo
| Nutriente o componente | Síntomas de deficiencia o desequilibrio | Recomendación de manejo o tratamiento |
|
D-Biotina (Vitamina B8) |
Paredes del casco delgadas, descamación del estrato externo, pérdida de herraduras, cascos quebradizos o agrietados. | Suplementación diaria para restablecer la tasa de crecimiento y dureza. |
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L-Metionina |
Crecimiento lento del casco, delaminación del borde basal y talones colapsados. | Asegurar aporte de proteínas de alta calidad con perfil óptimo de aminoácidos esenciales vía dieta pre-cecal. |
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L-Treonina |
Atrofia de microvellosidades, aumento de la permeabilidad intestinal (intestino permeable) y riesgo de endotoxemia. | Mantener niveles adecuados para evitar la translocación endotóxica hacia el casco que debilita las láminas. |
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Zinc (Quelado) |
Hiperqueratosis, reblandecimiento de la suela y alta incidencia de hormiguillo. | Administrar como quelatos orgánicos manteniendo una relación adecuada respecto al cobre. |
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Cobre (Quelado) |
Casco poroso, pérdida de elasticidad en los talones y despigmentación de la banda coronaria. | Suministrar vía oral evitando el exceso de hierro que bloquea su absorción. |
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Lípidos Polares (Aceite de avena/linaza) |
Cascos resecos, quebradizos, reducción de la elasticidad y baja biodisponibilidad de vitaminas liposolubles. | Incorporar aceites vegetales ricos en galactolípidos y fosfolípidos para mejorar la elasticidad del tejido córneo. |
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Saccharomyces cerevisiae (Cepa viva) |
Acidosis del intestino posterior, caída del pH cecal y disbiosis microbiana. | Uso estratégico como agente protector contra la caída de pH cecal y prevención de laminitis metabólica. |
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Levadura de Cerveza (Inactiva) |
Mala calidad del pelo, casco débil y carencias de vitaminas del grupo B. | Utilizar como concentrado biológico para nutrir la queratogénesis y el desarrollo muscular. |
Conclusión
Cuando hablamos de la calidad del casco solemos pensar en el herraje, el recorte o los cuidados externos. Sin embargo, un casco fuerte empieza a formarse mucho antes de que sea visible.
Una alimentación equilibrada, una microbiota intestinal estable y un buen aprovechamiento de los nutrientes proporcionan la base necesaria para que el caballo pueda producir una capa córnea de calidad.
Si además se combina una correcta alimentación con un manejo adecuado del casco y revisiones periódicas por parte del herrador, aumentan las posibilidades de mantener unos cascos fuertes y resistentes a lo largo del tiempo.
En aquellos casos en los que existan alteraciones digestivas, cojeras o enfermedades del casco, será el veterinario quien deba realizar el diagnóstico y prescribir el tratamiento que considere más adecuado.
Fuentes científicas consultadas
- National Research Council (NRC). Nutrient Requirements of Horses.
- Animals. Gastro-Intestinal Microbiota in Equines and Its Role in Health and Disease: The Black Box Opens.
- Frontiers in Microbiology. Gut microbiome regulation in equine animals: current understanding and future perspectives.
- Iowa State University Extension and Outreach. Digestive Anatomy and Physiology of the Horse.
- Journal of Animal Science. Amino acid requirements in horses.
