El semental empieza la temporada fuerte, redondo y con un brillo especial en el pelo. Todo parece ir bien durante las primeras semanas, pero poco a poco su silueta cambia. Se afinan las costillas, pierde masa en la grupa y el cuello deja de tener ese aspecto potente que tenía al principio.¿Te suena?
Come lo mismo que siempre. O incluso más. Sin embargo, el peso sigue bajando. Y no solo te preocupa por estética, también aparecen cambios en el comportamiento, menor resistencia física y, en algunos casos, una bajada en la calidad seminal.
Mantener el peso del caballo semental no es un detalle menor. Forma parte directa de su rendimiento reproductivo, de su bienestar y de su longevidad como reproductor. Y, sin embargo, sigue siendo uno de los mayores retos nutricionales en la gestión diaria de estos caballos.
En el blog de Pavo veremos cómo engordar o mantener en su peso al semental de forma segura, realista y sostenible, basándonos en principios fisiológicos claros y adaptados a la realidad de las explotaciones ecuestres para que puedas ponerlo en práctica hoy mismo.
Por qué el semental adelgaza aunque “coma bien”
Muchos propietarios se sorprenden cuando un semental empieza a perder condición corporal pese a recibir una ración aparentemente correcta. La explicación está en que el semental no es un caballo en mantenimiento aunque no haga ejercicio. Su metabolismo funciona de forma distinta, especialmente durante la temporada de cubrición.
Incluso fuera de esa etapa de montas, el semental puede tener unas necesidades energéticas algo más elevadas que las de una yegua o un caballo castrado del mismo tamaño. La testosterona favorece una mayor masa muscular, una mayor actividad espontánea y una tasa metabólica basal más alta.
Cuando comienza la actividad reproductiva, ese gasto se multiplica. No solo por el esfuerzo físico de la monta o la extracción de semen, sino por el estado de excitación permanente en el que se encuentra. Muchos sementales caminan sin parar por el box, recorren cercados, relinchan, se muestran hipervigilantes ante cualquier estímulo o pasan largos periodos en tensión muscular. Todo eso consume calorías de forma constante, durante todo el día.
Si ese desgaste no se compensa con la dieta, el organismo empieza a utilizar sus reservas. Primero se vacían los depósitos de glucógeno, después se moviliza la grasa corporal y, si la situación se prolonga, puede empezar a perderse masa muscular. Este proceso no solo afecta a la imagen externa del caballo, sino también a su calidad seminal y a su capacidad para mantener un rendimiento reproductivo estable.
Por eso, en el semental, perder peso no suele ser una señal aislada. Es un aviso de que el equilibrio entre gasto y aporte energético se ha roto y que el rendimiento reproductivo bajará.
Aprender a ver y tocar la condición corporal real
Conviene asegurarse de que la condición corporal que suponemos es real y no solo una percepción visual influida por el pelo largo, la luz o la comparación con otros caballos. En este sentido, la herramienta más fiable es la escala de condición corporal de Henneke, que puntúa al caballo del 1 (muy delgado) al 9 (obeso).
Más que mirar, hay que tocar. El pelo puede ocultar mucha información, especialmente en invierno o a principios de primavera antes de la muda, ocultando costillas que con el pelo corto veríamos perfectamente. La evaluación debe hacerse palpando varias zonas clave.
En el cuello, buscamos que se funda suavemente con el cuerpo, sin crestas grasas exageradas ni aspecto afilado. En la cruz, comprobamos si los huesos sobresalen o si hay una cobertura suave. Detrás de la escápula, una zona muy sensible a la pérdida de reservas, notamos rápidamente si empieza a vaciarse. En las costillas, no deberían verse, pero sí palparse fácilmente bajo una ligera presión (esto sería un Henneke 5) o incluso palparse difícilmente (Henneke 6). En el lomo, una línea redondeada o con un pequeño surco es ideal. Una espina dorsal marcada indica delgadez. Y en la base de la cola, la grasa debería sentirse esponjosa, no ausente ni excesiva.
En términos prácticos, el objetivo para la mayoría de los sementales es empezar la temporada en una condición corporal de 6, incluso 7 en aquellos que sabemos que tienden a perder peso con facilidad. Un 5 puede ser suficiente en sementales muy fáciles de mantener, pero deja poco margen de seguridad. En 4 o por debajo de 4, el riesgo de impacto sobre la fertilidad y la salud general es elevado.
También es importante recordar que más no siempre es mejor. La obesidad no protege al semental, al contrario, puede perjudicar su rendimiento reproductivo. El exceso de grasa, especialmente en la zona escrotal, actúa como aislante térmico y puede elevar la temperatura testicular, afectando negativamente a la producción de esperma.
El objetivo no es un caballo gordo, sino un caballo atlético con ciertas reservas que nos den ese margen de adelgazamiento que puede tener en la temporada de montas. Es decir, las costillas no se pueden ver bajo ningún concepto.
El forraje como base de la alimentación del semental
Cuando se habla de cómo engordar o mantener en su peso al caballo semental, muchos piensan automáticamente en darle más pienso. Sin embargo, la base real del equilibrio energético empieza mucho antes, en el forraje.
Un semental debería consumir, como mínimo, el 2 % de su peso vivo diario en forraje seco. Es decir, al menos, 2 kg de heno por cada 100 kg de peso corporal. En caballos sometidos a un gran desgaste metabólico, este “al menos” cobra aún más importancia.
Además de aportar energía, la fibra es esencial para la salud digestiva, para mantener una microbiota intestinal estable y para reducir el estrés. Cuando el forraje escasea, aumenta el riesgo de cólicos, de impactaciones, de comportamientos estereotipados y de ansiedad. Todos ellos factores que, a su vez, incrementan el gasto energético y empeoran la pérdida de peso.
Elegir bien el tipo de forraje
La alfalfa es muy utilizada en sementales por su valor energético y proteico, pero conviene usarla con criterio. Su alto contenido en proteína, su desequilibrio calcio-fósforo y su mayor densidad energética hacen que no sea recomendable como único forraje durante largos periodos.
Una estrategia eficaz es que la alfalfa no supere aproximadamente un tercio del total del forraje, combinándola con henos de pradera.
El heno de avena, muy común en España, puede ser una buena opción si se corta antes de la madurez total. Si se siega demasiado tarde, cuando la semilla ya está formada, el tallo pierde digestibilidad y se convierte en una fibra que llena el estómago pero aporta poca energía real.
Los henos de pradera, formados por mezclas de gramíneas y, a veces, pequeñas cantidades de leguminosas, suelen ser una buena base.
El ryegrass, por ejemplo, es muy apetecible y energético, pero puede ser alto en azúcares, lo que en sementales nerviosos puede aumentar la excitabilidad o predisponer a problemas metabólicos como la infosura.
Por eso, en la práctica, una combinación de heno de hierba de buena calidad con una proporción moderada de alfalfa suele funcionar muy bien en la mayoría de sementales.
Cuando el heno no es suficiente
No siempre es fácil garantizar heno de calidad constante, y no todos los sementales aprovechan igual el forraje largo. En estos casos, los forrajes en formatos alternativos (forraje en pellets) pueden ser de gran ayuda para asegurar un aporte estable de fibra digestible.
En la gama de Pavo, opciones como Pavo FibreBeet, Pavo FibreNuggets o Pavo WeightLift pueden utilizarse como complemento al heno, especialmente en caballos que necesitan subir o mantener el peso.
Aumentar la energía sin “calentar” al semental
Aunque el forraje sea la base, en muchos sementales activos no basta para cubrir el enorme gasto energético de la temporada reproductiva. Aquí entra en juego el uso de concentrados, pero no todos los enfoques son igual de eficaces ni igual de seguros.
Por qué no conviene abusar de los cereales
Durante años, la solución clásica para un semental que adelgazaba era aumentar la cantidad de avena o de otros cereales. El problema es que las dietas ricas en almidón pueden tener efectos secundarios poco deseables: picos de glucosa e insulina, mayor excitabilidad, más nerviosismo y un mayor riesgo de trastornos digestivos si se superan ciertos límites.
En un caballo que ya está sometido a una carga hormonal intensa, calentarlo todavía más con grandes cantidades de almidón rara vez es la mejor estrategia.
El papel clave de las grasas y la fibra digestible
Hoy sabemos que las dietas ricas en grasa y fibra fermentable son una herramienta mucho más eficaz (y segura) para mantener la condición corporal del semental.
La grasa tiene una densidad energética muy superior a la de los carbohidratos. Esto permite aumentar la energía total de la dieta sin incrementar en exceso el volumen de alimento, algo especialmente útil en sementales que pierden el apetito durante la temporada.
Además, la energía procedente de la grasa y de la fibra fermentable se libera de forma más lenta y estable, lo que favorece un comportamiento más tranquilo y una mejor estabilidad metabólica.
Otro punto a favor es que su digestión genera menos calor interno, algo especialmente relevante en el clima español durante los meses cálidos, cuando el estrés térmico puede agravar la pérdida de peso.
Cómo introducir aceites en la dieta
El uso de aceites vegetales es una estrategia sencilla y eficaz para aumentar la densidad calórica. Son especialmente interesantes los aceites con buen perfil de ácidos grasos, como el de ahiflower, lino o soja.
La introducción debe ser siempre progresiva. Se puede empezar con 50 a 100 ml al día y aumentar gradualmente hasta 300–500 ml diarios después de varias semanas, permitiendo que el sistema digestivo se adapte. En la gama de Pavo, pueden utilizarse Pavo AhiflowerOil y Pavo LinseedOil.
Otra opción interesante es el salvado de arroz, rico en grasa y muy palatable para muchos caballos. En este caso, Pavo RiceBran puede ser un buen aliado para incrementar la energía sin recurrir a grandes cantidades de almidón.
Pavo Tip:
Para un semental de 500 kg, combina 500 g de Pavo RiceBran con 25 ml de Pavo AhiflowerOil. Es una excelente manera de añadir calorías sin el peligro del almidón, además de favorecer la fertilidad, como verás más adelante.
Límites de seguridad digestiva
Aunque el objetivo sea engordar o mantener peso, es fundamental respetar los límites digestivos.
El consenso científico establece que no se deben superar 1 gramo de almidón por cada kilogramo de peso vivo del caballo en una sola toma. Para un caballo adulto de 500 kg, esto se traduce en un máximo de 500 g de almidón por toma. Superar este umbral provoca problemas de salud como úlceras, cólicos y laminitis, entre otros.
Es importante entender que esto no equivale a 500 gramos de cereal, sino al almidón contenido en él. Por ejemplo, si un cereal tiene un 40% de almidón (avena, por ejemplo), un kilogramo de ese producto aportaría 400 gramos de almidón. Muy cerca del límite para un caballo de 500 kg.
En el caso de los piensos compuestos, la situación es distinta y generalmente más segura que con los cereales puros debido a la tecnología de fabricación y al equilibrio de su formulación.
Aunque el límite por toma es el factor más crítico para evitar patologías, a nivel del día completo se recomienda que el consumo de concentrados (cereales o piensos) no supere el 1% del peso corporal del animal. En un caballo de 500 kg, esto supondría un máximo de 5 kg de alimento concentrado al día, siempre repartido en varias tomas (mínimo dos o tres) para no sobrepasar el límite individual de cada comida.
Ninguna toma individual debería exceder los 2,3 kg en un semental de tamaño medio, siendo preferible quedarse más cerca de los 2 kg o menos.
Dividir la ración en varias tomas es siempre la opción más segura. No solo no sobrecargas al digestivo, sino que mejora el aprovechamiento del alimento.
Micronutrientes que marcan la diferencia
No todo es cuestión de calorías. Para que el semental mantenga su condición corporal y su rendimiento reproductivo, los procesos metabólicos y celulares deben funcionar con eficiencia. Aquí entran en juego ciertos micronutrientes clave.
Aminoácidos esenciales
Aunque al aumentar la cantidad total de alimento suele cubrirse la proteína bruta, lo que realmente importa es la calidad de esa proteína y su perfil de aminoácidos.
La lisina es el aminoácido limitante principal en la dieta equina. Es esencial para la síntesis de proteínas corporales y para la producción seminal.
La L-carnitina, por su parte, favorece la utilización de las grasas como fuente de energía y se ha asociado a una mejor motilidad espermática, lo que resulta especialmente interesante en sementales sometidos a alto desgaste.
Ácidos grasos omega-3
La suplementación con omega-3, especialmente DHA, se ha relacionado con una mejora en la calidad seminal, tanto en motilidad como en resistencia celular. Estos ácidos grasos se incorporan a las membranas de los espermatozoides, dándoles mayor flexibilidad y funcionalidad.
Pavo AhiflowerOil es una fuente vegetal de omega-3 adecuada para este propósito.
Antioxidantes: proteger lo que se construye
La intensa actividad reproductiva genera radicales libres que pueden dañar las células espermáticas y contribuir al desgaste del organismo si no se neutralizan.
La vitamina E y el selenio forman la principal barrera antioxidante. En España, muchos sementales no tienen acceso regular a pasto fresco, principal fuente natural de vitamina E, por lo que la suplementación suele ser necesaria. Es preferible utilizar fuentes naturales de vitamina E por su mayor biodisponibilidad.
La vitamina A y el beta-caroteno también desempeñan un papel importante en el inicio y mantenimiento de la espermatogénesis. Las deficiencias se han asociado con baja libido y subfertilidad.
Cómo aterrizar toda esta información en un pienso para un semental
Como decíamos, un semental no es un caballo en mantenimiento, se parece más a un caballo de deporte con ejercicio intermedio o, incluso alto, si es un caballo muy nervioso.
Para cubrir todas esas necesidades descritas de energía, vitaminas y minerales, necesitas un pienso alto en energía que no caliente al caballo:
Si el caballo no aprovecha la dieta, nada funciona
Antes de seguir aumentando las raciones, conviene preguntarse si el semental está realmente en condiciones de aprovechar lo que come. Dos factores son especialmente importantes: la salud dental y el control parasitario.
La boca como primer eslabón de la digestión
Un semental debe procesar grandes cantidades de forraje para cubrir sus necesidades energéticas. Si tiene puntas de esmalte, ganchos dentales o dientes de lobo, puede experimentar dolor al masticar, rechazar el alimento o tragarlo mal triturado, lo que reduce la digestibilidad y el aprovechamiento de nutrientes.
Por eso, se recomienda una revisión dental anual antes de la temporada de cubrición. En sementales senior, estas revisiones deberían ser semestrales, ya que el desgaste irregular de la dentadura es más frecuente con la edad.
Parásitos: enemigos silenciosos del peso corporal
La parasitosis interna es una causa muy común de pérdida de peso crónica y mal estado general. En lugar de desparasitar por calendario, cada vez se recomienda más el control parasitario selectivo, basado en recuentos de huevos fecales y en la evaluación individual de cada caballo.
Es importante tener en cuenta que no todos los parásitos se detectan por huevos en heces, por lo que el veterinario debe valorar cuándo es necesaria una intervención específica.
Manejo diario y entorno: gastar menos para necesitar menos
La nutrición no actúa en el vacío. El entorno y el manejo influyen de forma directa en el gasto energético del semental.
Socialización y movimiento
El aislamiento total genera estrés crónico en muchos sementales. Siempre que sea posible y seguro, es recomendable permitirles acceso diario a un paddock o pasto, así como contacto visual con otros caballos “amigos”. Esto reduce la ansiedad, los comportamientos de frustración y el gasto energético innecesario.
Ejercicio controlado
El ejercicio regular, ya sea montado o a la cuerda, ayuda a mantener el tono muscular, mejora la circulación sanguínea y permite canalizar parte de la energía nerviosa que, de otro modo, se expresaría en el box. Además, una mejor circulación beneficia la función testicular.
Rutinas y entorno de cubrición
Un entorno predecible y tranquilo marca una gran diferencia. Las instalaciones de recolección deben ser silenciosas, sin estímulos que prolonguen innecesariamente la excitación sin llegar a la eyaculación, ya que eso supone un gran desgaste físico.
El manejo por parte de personal experimentado, firme pero calmado, reduce el estrés y ayuda a conservar energía.
Cuando el semental es mayor o difícil de mantener
No todos los sementales responden igual a una misma estrategia nutricional. Algunos requieren ajustes específicos.
El semental hard keeper
Es aquel que, pese a comer cantidades aparentemente suficientes, no consigue mantener el peso. En estos casos, puede haber un metabolismo especialmente alto o problemas de absorción digestiva.
La estrategia suele pasar por aumentar la densidad calórica mediante aceites vegetales y aportar fibra “predigerida”, como pulpa de remolacha o forrajes en formatos más digestibles, como Pavo SpeediBeet, Pavo FibreBeet.
El semental senior
Con la edad, disminuye la eficiencia digestiva y aparecen con más frecuencia problemas dentales. Estos caballos suelen beneficiarse de piensos específicos para caballos mayores, con proteínas de alta calidad, texturas más fáciles de masticar e ingredientes que apoyen la salud de la flora intestinal como Pavo 18Plus Original (que antes conocías como Pavo 18Plus)
El semental con poco apetito
Algunos ejemplares reducen su ingesta durante la temporada reproductiva por el estado hormonal. En estos casos, la palatabilidad es clave. Humedecer el pienso con agua tibia, ofrecer pequeñas cantidades de mash o añadir ingredientes apetecibles puede marcar la diferencia. En la gama de Pavo, Pavo SlobberMash puede ayudar a estimular el consumo en caballos inapetentes.
Conclusión: mantener el peso del semental es una estrategia, no un truco
Mantener o recuperar el peso del caballo semental no se consigue con un ajuste puntual de la ración, sino con una visión global que combine nutrición, manejo, salud y observación constante.
Lo ideal es preparar el semental antes de que empiece la temporada (2-3 meses), alcanzando una condición corporal de 6 a 7. No conviene esperar a que gane peso en plena actividad reproductiva, es mejor llegar a ella con reservas. A partir de ahí, una base sólida de forraje de calidad, combinada con un aumento inteligente de la densidad calórica mediante grasas y fibras digestibles, permite sostener el equilibrio energético sin calentar al caballo.
La suplementación con micronutrientes clave, la atención a la salud dental y al control parasitario, y un entorno que reduzca el estrés completan el enfoque. Por último, la monitorización semanal mediante palpación, y no solo observación visual, permite detectar a tiempo cualquier pérdida de condición y ajustar la dieta antes de que el problema se agrave.
Con este planteamiento integral, no solo es posible mantener al semental en su peso durante la temporada de cubrición, sino también mejorar su bienestar, su rendimiento reproductivo y su longevidad como caballo reproductor.
