12 Marzo 2019

Mitos


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Si un potro cojea, ¿es que lo ha pisado la madre?

Entras a la cuadra y ves que tu potrillo de pocos días no apoya una pata e inmediatamente se te pasa por la cabeza una sola cosa: si hace unas horas estaba bien y ahora cojea tanto, es que lo pisó la madre.

En la sección Rompiendo Mitos hablamos con veterinarios, entrenadores y jinetes de dilatada experiencia que nos darán información veraz para desmontar falsos mitos sobre caballos.

En el blog de Pavo entrevistamos a Jorge de la Calle, cirujano veterinario especialista en equino, que nos hablará sobre el mito de que un potro con una cojera intensa y repentina se debe a que lo ha pisado la madre. Así conocerás la verdadera causa y podrás poner los medios para prevenirla.

Jorge, ¿hay tantas cojeras como se piensa en potros a causa de que la yegua los pise?

Los veterinarios de caballos estamos muy acostumbrados a recibir llamadas sobre potros de varios días de edad o incluso semanas que de repente aparecen muy cojos en la cuadra y que el propietario lo atribuye a que la yegua lo ha pisado y le ha provocado una fractura o una lesión muy dolorosa.

Y no digo que en algún caso puntual no sea así, pero en general las yeguas son muy cuidadosas a la hora de no pisar al potro y se tendrían que ver en una situación muy desesperada para que esto suceda.

Así que cuando recibimos un tipo de llamada como esta no descartamos una infección a nivel de una articulación o a nivel del cartílago de crecimiento de uno de los huesos largos, que es el lugar por donde ese hueso está creciendo. Estas infecciones son muy dolorosas, hasta tal punto que los potros se quedan con una cojera de no apoyo, y dan la falsa impresión de que tienen una fractura, o una lesión importante.

Por eso realizamos un examen físico general donde, además de descartar la fractura, buscamos signos de inflamación y dolor a nivel del cartílago de crecimiento o de la articulación, tomamos temperatura, etc. Estamos buscando una infección muy localizada a estos niveles, que es provocada por un microorganismo.

Además de la articulación inflamada o el hueso dolorido provocados por esta infección localizada, encontramos otros síntomas como fiebre, decaimiento o que el potro no mama adecuadamente provocados por una infección generalizada de ese microorganismo en la sangre y que se conoce como septicemia.


Potro en tratamiento

Son potros un poco prematuros, o aunque nazcan a término no son totalmente maduros desde un punto de vista inmunológico y de desarrollo, por lo que son candidatos a sufrir una infección en la sangre por parte del microorganismo, que más tarde se deposita en el hueso o articulación.

¿Por dónde entra ese microorganismo?

Como decía, son potros un poco especiales y delicados, con las defensas bajas.

La infección puede entrar por dos lugares. Uno es por el cordón umbilical, que suele ser el sitio más frecuente.

La otra vía de entrada es el intestino. En estos casos la barrera intestinal permite el paso de bacterias alcanzando estas el torrente sanguíneo, dando lugar a una septicemia.

¿Qué podemos hacer para prevenir este tipo de infección y sus consecuencias en el potro?

Estar prevenidos en el caso de prematuros o no suficiente maduros del tipo que comentaba.

La evolución del proceso pasa por una septicemia con fiebre antes de que se produzca la cojera, por eso debemos estar atentos a los picos de fiebre o a que el potro está apático y no se levanta con la frecuencia que debería.

La yegua también nos puede dar información: vemos que está tirando la leche, lo cual es síntoma de que el potro no mama en la cantidad que debiera.


Potro mamando tras recuperarse

Qué recomendación darías cuando en la ganadería se presentasen potros de estas características

Estar muy alerta con potros jóvenes de partos prematuros o potros inmaduros desde un punto de vista de desarrollo, para poder detectar cuanto antes la infección y actuar rápido, porque, muchas veces, actuar unas horas más tarde produce distinto resultado final para un mismo tratamiento; y lo que detectado con tiempo sería un éxito, se puede convertir en un fracaso si esperamos.

Si tenemos un potro de estas características, hay que avisar siempre a nuestro veterinario de confianza en caso de duda.

Invitado en el blog de Pavo

Jorge de la Calle del Barrio

Tras licenciarse en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid en 1993, realiza una estancia de 8 meses en el Animal Health Trust de Newmarket.

Sigue preparándose con un internado de 2 años en medicina y cirugía equina en los Hipódromos de Hollywood Park y Santa Anita, Los Angeles, California; y otro internado en medicina y cirugía equina en el Hospital Equino de Alamo Pintado, Santa Barbara, California.

Con una residencia de 3 años en cirugía equina en la Universidad de Louisiana pasa posteriormente trabajar de instructor clínico en dicha universidad.

Diplomado por el “American College of Veterinary Surgeons” en el 2003 y por el “European College of Veterinary Surgeons” en el 2004, actualmente es el responsable del servicio del servicio de équidos en el Hospital Veterinario Sierra de Madrid.

Si te ha gustado resolver este falso mito sobre caballos compártelo con los amigos a los que les pueda resultar de ayuda.

No te quedes con dudas, envíanos tus comentarios y responderemos a tus preguntas.

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